El poder que transforma!

Cada uno tiene un “superpoder interior” algo infinitamente positivo y anida en nuestro corazón, podemos hacerlo crecer y el símbolo para descubrirlo es el “abrazo”. 

 

El abrazo recíproco entre dos seres humanos nos cura, nos sostiene, nos hace sentir bien, protegidos, que valemos, que me tienen y tengo confianza,  que soy capaz de dar algo bueno,que me aman y amo.


No es individualista, es un poder que crece al compartirlo con más gente. Quizás nos cuesta porque no estamos muy acostumbrados a los abrazos o tenemos miedo a que nos malinterpreten o rechacen.


Es bueno descubrir su valor su capacidad de transformarnos. Un abrazo puede ser también  una palabra de aliento, una palmada en el hombro, una sonrisa genuina, escuchar a alguien, un gesto de ayuda, felicitar a una compañera/o cuando hizo algo bien.


Simboliza todo lo bueno que está en mí para compartirlo. Y algo importante no siempre tengo que esperar a que el otro tome la iniciativa yo puedo empezar y será contagioso.


Jesús fue el Hijo de Dios que sencillamente, humanamente abrazó a cada uno con los que se encontró porque la fuente del abrazo es El AMOR y comparte con cada uno de nosotros este amor para ser felices.